Como psicóloga, acompaño a personas adultas que están atravesando momentos difíciles en su vida. A lo largo de mi recorrido profesional he acompañado a personas con síntomas de ansiedad, depresión, experiencias traumáticas, dificultades en la autoestima, procesos de duelo, bloqueos emocionales, crisis vitales o problemas en sus relaciones, entre otras situaciones que generan malestar. También trabajo con niños y adolescentes, adaptando siempre la intervención a su momento evolutivo y acompañando tanto al menor como a su entorno.
Trabajo desde un enfoque integrador, adaptando cada proceso a las necesidades, la historia y el ritmo de cada persona. Creo profundamente en la capacidad que tiene nuestro sistema —cuerpo y mente— de sanar cuando encuentra un entorno seguro. Por eso, entiendo la terapia como un espacio libre de juicios donde puedas sentirte segura para compartir, explorar y comprender aquello que te está ocurriendo.
Poder darle un lugar a lo que sentimos, comprender de dónde viene y cómo nos afecta es, para mí, una parte esencial del proceso terapéutico. Pero comprender es solo el comienzo: el objetivo es que puedas integrar aquello que hoy genera malestar, desarrollar nuevos recursos y encontrar una forma diferente de relacionarte contigo misma, con los demás y con tu historia.
